
Apenas lo divisé entre la multitud, una extraña sensación se produjo muy dentro de mi...Mi pulso se aceleró considerablemente, mis piernas comenzaron a temblar y mis manos sudaban como si hubiesen 30 grados de calor...Intenté hablarle, pero un nudo en mi garganta lo impidió...Intenté sonreirle, pero mis torpes facciones lo impidieron...Así se me pasaron las horas, y tuve que conformarme con mirarlo timidamente entre pruebas y ensayos.
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